Las consecuencias del estrés se manifiestan de muchas formas en nuestro cuerpo y nuestro estado de ánimo. Te compartimos tres ideas para reducir su impacto.

El estrés tiene muchas fuentes, puede provenir de nuestro entorno, de nuestros cuerpos o de nuestros propios pensamientos y de cómo vemos el mundo que nos rodea.

Los altibajos emocionales de la vida son los causantes más frecuentes y las consecuencias del estrés en sí mismas son otros padecimientos.

Es muy natural sentirse estresado en momentos de presión. Cuando somos estudiantes, nos atribulan los exámenes. Pero cuando somos adultos, los tiempos de entrega en el trabajo nos hacen añorar los días de estudiantes.

Pero afortunadamente, estamos diseñados fisiológicamente para enfrentar el estrés y reaccionar ante él.

Además hay algunos hábitos que podemos incorporar a nuestra rutina, para minimizar su impacto.

 

Consecuencias del estrés

Probablemente hayas escuchado de lo dañino que es el estrés para tu mente y cuerpo.

Este padecimiento puede llevar a síntomas físicos como dolores de cabeza y dolor en el pecho. Pero las consecuencias del estrés se manifiestan de más formas de las que crees.

Puede producir problemas de humor como ansiedad o tristeza. Incluso puede llevar a problemas de comportamiento como arrebatos de ira o comer en exceso.

Cuando nos sentimos bajo presión, el sistema nervioso instruye a nuestros cuerpos para que liberen hormonas del estrés como

Estos producen cambios fisiológicos que nos ayudan a enfrentar la amenaza o el peligro que vemos estar sobre nosotros.

Esto se llama la “respuesta de estrés” o la “respuesta de lucha o huida“.

El estrés puede ser realmente positivo: la respuesta al estrés nos ayuda a mantenernos alertas, motivados y enfocados en la tarea en cuestión.

Generalmente, cuando la presión disminuye, el cuerpo se equilibra y comenzamos a sentirnos tranquilos nuevamente.

Pero cuando experimentamos estrés con demasiada frecuencia o por mucho tiempo, o cuando los sentimientos negativos superan nuestra capacidad de afrontar los problemas, surgirán problemas.

La activación continua del sistema nervioso, que experimenta la “respuesta al estrés”, causa desgaste en el cuerpo.

Por eso es común ver secuelas físicas, como

  • Envejecimiento prematuro
  • Obesidad
  • Anorexia

en personas que han padecido maltratos a lo largo de su vida o han experimentado traumas severos.

Una de las consecuencias del estrés es una alteración en nuestra respiración En situaciones tensas, el sistema respiratorio se ve afectado de inmediato, aún si no nos percatamos de ello.

Tendemos a respirar más fuerte y más rápido en un esfuerzo por distribuir rápidamente sangre rica en oxígeno alrededor de nuestro cuerpo.

Aunque esto no es un problema para la mayoría de nosotros, podría ser un problema para las personas con asma que pueden sentir dificultad para respirar y tener dificultad para tomar suficiente oxígeno.

También puede causar respiración rápida y superficial, donde se toma aire mínimo, lo que puede conducir a la hiperventilación. Esto es más probable si alguien es propenso a la ansiedad y los ataques de pánico.

 

 

¿Cómo combatir el estrés?

El estrés es un proceso neurobiológico imposible de suprimir. Pero afortunadamente sí hay algunos hábitos que podemos adoptar para amortiguar su impacto en nuestra salud.

Para sobrellevar mejor el estrés, considera cómo podrías minimizar los factores que lo empeoran. Estos son algunos consejos que pueden ayudarlo a controlar mejor el estrés y, con suerte, evitar algunos de los efectos dañinos que podría tener en su cerebro.

 

Toma control sobre su situación

Este título debería empezar con “En la medida de lo posible…”

Si el estrés no es predecible, concéntrate en controlar las cosas que sí son predecibles. En muchas ocasiones, el estrés se genera por imprevistos, por cosas que no esperábamos.

“Tener una rutina es bueno para el desarrollo y la salud”, dice el Dr. Kerry Ressler, profesor de psiquiatría de la Escuela de Medicina de Harvard.

La previsibilidad combate el estrés.

 

Cuida la calidad de tu descanso

Irónicamente las consecuencias del estrés pueden hacer que este padecimiento empeore al día siguiente.

El estrés puede ocasionar dificultades para dormir, y la falta de sueño resultante puede empeorar el estrés.

La falta de sueño hace que las partes del cerebro que manejan funciones de orden superior funcionen peor“, dice el Dr. Ressler.

Tener hábitos saludables de sueño puede ayudar. Esto incluye irse a la cama y levantarse a la misma hora todos los días, evitar la cafeína después del mediodía y crear un ambiente relajante para dormir.

En una ocasión, Lorena Bin, experta en Neuromarketing hablaba de la importancia de tener una rutina previa a dormir, que no incluya dispositivos ni televisión.

Actividades como la meditación, la oración o la lectura, hacen que el cerebro se desacelere de forma natural.

 

Pon en práctica la organización

El uso de estrategias para ayudar a manejar su carga de trabajo también puede reducir el estrés.

Por ejemplo, cada día, crea una lista concreta de tareas que necesita realizar. De esta manera, tus tareas no te parecerán abrumadoras y las consecuencias del estrés podrían incluso desaparecer.

Hacer una lista también le da un punto final claro para que sepa cuándo has terminado.

“Poner tareas como esta ayuda a reducir la sensación de que el cerebro está siendo bombardeado”, dice Ressler.

Termino este artículo con una experiencia personal.

Como puedes imaginar, el equipo de redacción de Neuromarketing.la tenemos varias tareas y varias notas asignadas a la semana.

Para gestionar nuestras tareas, usamos una plataforma llamada Asana. Y cada vez que terminamos una tarea, damos click en el botón de “Tarea terminada”

Y poder presionar ese botón despierta en mí una sensación de logro, de haber alcanzado una meta, (por pequeña que parezca),

Pero ese pequeño ritual es liberador y desestresante. No se si Asana fue diseñado con ese aspecto psicológico en mente, pero vaya que funciona.

 

Ese pequeño botón genera una notificación que le hace saber a mi equipo que terminé una tarea más, y ese empujoncito psicológico me ayuda a empezar la siguiente con más ánimo.

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