Un interesante estudio explora dos rutas en las que ocurre una sincronización del cerebro. Un mecanismo que nos lleva a predecir el futuro inmediato.

La famosa canción Bendita tu Luz de Maná con Juan Luis Guerra inicia con esta estrofa:

Bendito el lugar y el motivo de estar ahí

Bendita la coincidencia

Bendito el reloj que nos puso puntual ahí

Bendita sea tu presencia

 

Hay situaciones que parecieran haber estado diseñadas para colocarnos en el lugar exacto y momento preciso. Como esa vez que tenías prisa y todos los semáforos estaban en verde.

Quizás te ha pasado que estás a punto de caerte en las gradas y sin saber cómo, te agarraste de una baranda de la que no estabas consciente.

Nuestro cerebro parece tener la capacidad de anticiparse a lo que va a ocurrir en el futuro cercano, casi como adivinando lo que viene.

Esta sincronización del cerebro nos impulsa a llevar a cabo movimientos involuntarios que nos preparan para responder al evento que está por suceder.

 

Sincronización Rítmica y Sincronización de Intervalo

Un estudio de la Universidad de Berkeley explora esta sincronización del cerebro, y propone que este órgano utiliza dos sistemas para predecir el futuro.

El sitio America Retail lo explica así:

Uno de los mecanismos neuronales es una especie de reloj interno que se basa en el ritmo. Está relacionado con los ganglios basales del cerebro, que se ocupan de los movimientos voluntarios realizados de forma inconsciente, para  tareas rutinarias.

El otro reloj interno se basa en la experiencia previa. Está asociado al cerebelo, una región del encéfalo cuya función principal es integrar las vías sensitivas y las vías motoras.

Según explica el blog de la universidad, tanto los ganglios basales del cerebro como el cerebelo son regiones cerebrales asociadas con el movimiento y la cognición.

La investigación publicada por la UC Berkeley muestra que las redes neuronales en las que se basa cada uno de estos cronómetros están divididos en diferentes partes del cerebro, dependiendo la tarea de que se trate.

Ya sea que se trate de una “tarea” o una serie de movimientos en los deportes, la música o cuando hablamos, esa sincronización no es un proceso unificado.

Es decir, esas dos “rutas” o tipos de sincronización del cerebro, involucran a diferentes estructuras cerebrales.

Este estudio ofrece una nueva perspectiva de cómo los humanos calculamos cuando ejecutar un movimiento.

Lo que resulta interesante es que los resultados de esta investigación sugieren que si uno de estos relojes cerebrales deja de funcionar, en teoría, el otro podría ponerse en acción.

 

El estudio sobre la sincronización del cerebro

Para llegar a las conclusiones, los doctores Assad Breska y Richard Ivry, neurocientíficos de la Universidad de Berkeley, compararon cómo un primer gurpo de pacientes con Parkinson y un segundo grupo de pacientes con degeneración del cerebelo, usaban la sincronización o pistas relacionadas al tiempo, para enfocar su atención.

A ambos grupos se les mostró en una computadora, secuencias de cuadros rojos, blancos y verdes que aparecían con diferente velocidad (con diferente ritmo) y se les pidió que presionaran un botón en el momento en que vieran el cuadro verde.

“Nuestro estudio identifica no solo los contextos anticipatorios en los que están afectados estos pacientes neurológicos, sino también los contextos en los que no tienen dificultades, lo que sugiere que podríamos modificar sus entornos para facilitarles la interacción con el mundo frente a sus síntomas.”, Dijo el Dr. Assad Breska, neurocientífico investigador en la Universidad de Berkeley.

Un sistema basado en el ritmo es sensible a los eventos periódicos de la vida, como es inherente al habla y la música

Y un sistema de intervalo proporciona una capacidad de anticipación más general, sensible a las regularidades temporales incluso en ausencia de una señal rítmica.

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