¿Cuál es el impacto de la información calórica en nuestro cerebro, y por ende, en las ventas de comida rápida?


El otro día, un amigo, en forma de jocosa queja, me dijo que toda la comida deliciosa es dañina. Si bien esto depende de los gustos de cada quién, en términos generales, esa observación no deja de tener cierto grado de verdad.

A muchos de nosotros nos resulta difícil resistir la tentación de una deliciosa pizza, si alguien nos ofrece, o ese pastel de chocolate, ¿qué tal esos brownies calientes decorados con helado?

Si bien todos sabemos que estos alimentos representan una fuerte carga calórica para nuestro organismo, muchas veces preferimos ignorar esa noción y sucumbimos para complacer a nuestros sentidos.

En condiciones normales, ¿Hay algo que podría disminuir esa tentación, esa atracción que sentimos por determinados alimentos?

Bueno, resulta interesante que para algunos, la comida rápida resulta un gusto que se permiten con cierta frecuencia.

Pero ese “gusto” resulta en un hábito preocupante a nivel poblacional, sobre todo si consideramos que en Estados Unidos, el 40% de los adultos sufre de obesidad, según datos del Centro de Control y Prevención de Enfermedades.

Y claro, América Latina no es precisamente un referente en calidad alimentaria. Este artículo publicado en Business Chief detalla los países más afectados por la obesidad en nuestra región.

impacto de la información calórica

 

El impacto de la información calórica en nuestros cerebros… y en las ventas

La Universidad de Dartmouth ubicada en Hanover, en el estado de New Hampshire, es la novena casa de estudios superiores más antigua de Estados Unidos y tiene un fuerte enfoque en la investigación.

Dentro de los cientos de proyectos de investigación que sostiene, un estudio se enfocó en el impacto de la información calórica que aparece en la publicidad y el packaging de algunas comidas.

Este estudio es pionero al hacer confluir el campo neurocientífico y el campo de la percepción de información en la industria de alimentos para determinar el impacto de la información calórica en nuestra conducta, a la hora de escoger alimentos.

Los resultados parecen haber llegado en un momento importante, considerando que meses antes del estudio, algunos establecimientos y cadenas de restaurantes tuvieron que cumplir con la Ley de Información de Menús de la FDA (Food & Drug Administration).

Esta ley obligaba a los restaurantes a publicar la información calórica de sus menús y de los rótulos donde apareciera la comida.

impacto de la información calórica
¿Qué impacto a largo plazo tiene la información nutricional en nuestros hábitos? Créditos: TijanaM/Shutterstock.

 

Nuestros hallazgos sugieren que el etiquetado que contiene información calórica podría alterar las respuestas en el sistema de recompensa del cerebro, al considerar opciones de alimentos” indica la investigadora que lidera este estudio, Andrea Courtney.

Este estudio tomó a 42 personas entre 18 a 22 años, a quienes se les mostró 180 imágenes de alimentos, sin información sobre su contenido calórico.

Lee también: Cómo percibe nuestro cerebro la comida.

Luego se les mostró un segundo set de imágenes con información calórica. Este ejercicio se llevó a cabo mientras estaban conectados a un escáner de imagen de resonancia magnética funcional (fMRI).

Dentro de los participantes habían 22 jóvenes que en ese momento estaban haciendo dieta, y 20 que no estaban siguiendo ningún régimen alimentario.

Para determinar el nivel de impacto de la información calórica en los alimentos, a los participantes se les mostró las mismas imágenes, que incluían opciones como una quesoburguesa, una porción de papas fritas, una tajada de pie de queso, entre otras imágenes de alimentos con un valor calórico alto.

Si bien las personas que hacen dieta y las que no hacen dieta calificaron los alimentos etiquetados con calorías como menos apetitosos, este efecto fue más fuerte entre las personas que hacen dieta.

Además, los investigadores analizaron las respuestas en dos regiones del cerebro que motivan el comportamiento alimentario: el núcleo accumbens (NAcc) y la corteza orbitofrontal (OFC).

Una de las reflexiones finales de este estudio es que las personas que llevan un régimen alimenticio más saludable podrían considerar la información calórica incluso cuando no está explícitamente presente.

Esta hipótesis apoya estudios previos que sugieren que la presencia de indicios de salud puede ayudar a tomar mejores decisiones de alimentos.

 

Salud a nivel poblacional: del packaging a las políticas

Para generar cambios radicales en las cifras alarmantes de obesidad y en las conductas alimentarias de nuestros países, es necesario que el impacto de la información calórica en nuestras decisiones trascienda los laboratorios universitarios y se traduzca en políticas públicas.

Para motivar a las personas a hacer mejores decisiones en su alimentación, se necesitan cambios en las leyes, para que la industria de alimentos participe activamente en la comunicación, no sólo de información nutricional, incluyendo contenido calórico, sino también en la promoción de educación pública competente.

Esta educación debe reforzar los beneficios a largo plazo de una dieta saludable, comenta Kristina Rapuano, otra de las psicólogas que participaron en la investigación.

Consultor de Marketing Digital y Branding. Apasionado por el Neuromarketing y la tecnología que está cambiando la forma en que nos comunicamos.

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