El New York Times describió las elecciones del 2020 como una carrera “para morderse las uñas” que se están caracterizando por una tensa espera que tiene al mundo refrescando los sitios de noticias cada 15 minutos.

La carrera electoral entre Biden y Trump partió con ambos partidos asumiendo ciertas victorias y derrotas:  el partido demócrata tendría muchas probabilidades de ganar en estados como California y Nueva York, y el partido republicano daba por hecho que ganaría en los estados del centro, como Dakota del Norte, Dakota del Sur, Nebraska, Oklahoma y Texas.

Y de hecho, así fue, excepto algunas sorpresas como Arizona, que ha sido un estado de lucha voto a voto.

El 2020 fue un año lleno de conmociones para el gobierno de los Estados Unidos, como

  • Las críticas que recibió por el manejo de la pandemia
  • El movimiento Black Lives Matter
  • Las constantes amenazas del presidente a las redes sociales
  • Los señalamientos de haber tratado de influir al gobierno de Ucrania para emitir información que dañara a Joe Biden.

 

Todos estos eventos vinieron a aumentar la polarización entre Republicanos y Demócratas. Y no sólo en la opinión pública de la sociedad, sino en los medios que se decantan por uno u otro partido.

Por todos es conocido que medios como CNN, el New York Times o el Washington Post proyectan el punto de vista demócrata, mientras que FOX, el New York Post o el Daily Mail son tribunas republicanas.

En medio de esta polarización arreciada, aumentan significativamente las probabilidades de confrontación por temas de preferencia política en los círculos sociales de cada persona.

Y si bien ambos extremos del espectro político tienen fervientes seguidores, varios analistas señalan que se debe incluir en la ecuación a los votantes secretos.

Hace unos meses escuché a un analista hablar sobre un concepto que me pareció interesante: “los votantes en el closet”, término con el que se refería al grupo de personas que prefieren no hablar en público del partido por el que votan.

Este tuit demuestra que en ambos partidos hay un porcentaje de votantes que prefieren no admitir a qué candidato apoyan.

Si bien las encuestas en redes sociales no son la fuente de información más exacta, si pueden aportar una noción de fenómenos sociales como este. Los votantes secretos existen y pesan. 

 

La Teoría de la Espiral del Silencio y los votantes secretos.

En el estudio de la comunicación, la espiral del silencio es la teoría que sostiene que la disposición de una persona a expresar sus opiniones en temas controversiales es afectada por la percepción inconsciente que tenga del nivel de popularidad de dichas opiniones.

Elisabeth Noelle-Neuman, quien propuso la teoría de la espiral del silencio en el libro del mismo nombre, señala que las personas tendemos a observar las opiniones de los demás para no sentirnos aislados de nuestro entorno.

la espiral del silencio

La autora alemana sugiere que los humanos somos seres sociales y tenemos una aversión innata al aislamiento. De allí nuestra necesidad de buscar el respeto, la popularidad y la aceptación.

El instinto humano nos lleva a alinearnos a la opinión mayoritaria o corriente dominante en el momento.

Por eso, cuando percibimos que nuestra opinión es impopular, tendemos a inhibirnos de expresarla, mientras que si percibimos que nuestra opinión tendrá la aceptación de nuestro entorno, estaremos más propensos a comunicarla.

 

La Mayoría Silenciosa

Hace algunos años, varios medios publicaron como el expresidente de Francia Nicolás Sarkozy, de derecha, buscaba persuadir a esa mayoría silenciosa, término con el que en sociología se denomina al grupo de personas que no emiten su opinión públicamente, pero representan un bastión para los políticos.

Sarkozy se refirió a la mayoría silenciosa como “los que se levantan temprano a trabajar”.

Como muestra este comentario tomado del sitio de FOX Business, los votantes secretos prefieren no emitir su opinión, pero son fervientes seguidores de su partido, representan el voto duro con el que el candidato sabe que cuenta, son la “silent majority”.

Podemos inferir entonces que la mayoría silenciosa es entendida como la contraparte de los usuarios de las redes sociales que constantemente emiten opiniones y expresan sin temor su adherencia a un partido, y por tanto, sus críticas hacia la oposición.

 

La espiral del silencio: ¿cómo se forma la opinión pública?

Noelle-Neuman define el término opinión pública como las opiniones o conductas que pueden ser desplegadas o expresadas en público sin correr el riesgo de ser aislados socialmente.

Pero en otros casos, la opinión pública también pueden ser las opiniones que nos sentimos forzados a comunicar  para evitar el aislamiento.

En este sentido, el término “pública” es interpretado desde una perspectiva socio-psicológica como un estado de conciencia en el que los individuos están conscientes de que sus acciones están a la vista de todos, o escuchados por todos.

Esto nos ha llevado a desarrollar una especie de sistema de monitoreo en el que constantemente estamos evaluando no sólo nuestras acciones y opiniones, sino también las reacciones que detonamos en otras personas.

espiral del silencio

Por eso, la opinión pública es considerada por la autora como una forma de control social que aplica a todas las personas, sin distinguir entre clase social y que es evidente en varias facetas de la vida como

  • Temas políticos controversiales
  • Moral
  • Moda
  • Valores

Esta nueva forma de entender la opinión pública se distancia del concepto tradicional que dice que la opinión de la mayoría en temas públicos es influida por el debate racional entre líderes de opinión informados.

 

La espiral del silencio y las redes sociales

Este interesante libro de la periodista y politóloga Noelle-Neuman fue escrito en 1977. Por eso, en varios pasajes señala que la televisión es el medio de comunicación que tiene mayor influencia en la creación de la opinión pública.

Sin embargo actualmente, la jerarquía en la influencia de la opinión pública ahora la tiene internet y especialmente, las redes sociales.

Las redes sociales son el caldo de cultivo de influencias en todo sentido, y no es raro que tomen fuerza opiniones con un pobre fundamento en el mejor de los casos, o con una intención maliciosa, como ocurre con frecuencia.

noticias falsas en redes sociales

En plataformas digitales donde el usuario tiene un vínculo estrecho con sus contactos, como Facebook, es muy común que se evite expresar la opinión propia en un tema controversial, cuando una opinión contraria a la nuestra ha tomado fuerza.

Sin embargo en otras redes sociales como Twitter, cuyo mecanismo no depende de un vínculo emocional estrecho con los usuarios, la gente tiende a expresar sus opiniones con más libertad.

 

La espiral del silencio surge con una Influencer real

La teoría de la espiral del silencio surgió de un descubrimiento sorprendente relacionado con una investigación sobre las elecciones de Alemania en 1965.

El término “influencer” empezó a volverse un concepto de dominio público hace algunos años, especialmente con la popularización de Instagram. 

Pero la teoría de la espiral del silencio, con fundamento sociológico, surgió precisamente por una “influencer real” en 1964.

Elisabeth Noelle-Neuman y su equipo llevaron a cabo un sondeo de opinión entre los votantes alemanes desde finales de 1964 hasta pocos días antes del día de las votaciones en 1965.

La preferencia estaba dividida entre dos partidos: la Unión Demócrata Cristiana – Unión Social Cristiana (UDC-USC) y el oponente, el Partido Social Demócrata (PSD).

El sondeo arrojaba una pareja disputa de preferencia entre los votantes en la que cada partido tenía aproximadamente un 45% de apoyo, balance que se mantuvo por varios meses.

Sin embargo, en las últimas semanas de la campaña, la situación cambió repentinamente, y la investigación empezó a mostrar un cambio sorpresivo en favor del UDC-USC.

Imprevistamente, el UDC-USC subió en popularidad a 50% mientras que el PSD caía a un 40%. La tendencia se mantuvo hasta el final, y en efecto, el UDC-USC terminó ganando las elecciones de 1965.

¿Cómo pudo una tendencia que se mantuvo durante meses cambiar tan repentinamente en las últimas semanas?

Investigando los hechos, Noelle-Neuman encontró que el cambio en las preferencias empezó a ocurrir justo en la semana en que la Reina Isabel de Inglaterra visitó Alemania.

Durante sus visitas, la Reina se hacía acompañar del Canciller Ludwing Erhard, quien pertenecía al partido UDC-USC.

La Reina Isabel y Ludwing Erhard
La Reina Isabel en su visita a Berlín en 1965. El Canciller Ludwing Erhard es el segundo de izquierda a derecha.

Esto desencadenó una serie de eventos que explicamos aquí:

La visita de la Reina Isabel influyó en los ánimos de los votantes del partido, por lo que estuvieron más dispuestos a hablar abiertamente de su preferencia electoral. 

Al ver que el apoyo al UDC-USC era un tema socialmente aceptado, la gente se empezó a sentir atraída al partido.

A la vez, en el PSD ocurría el efecto opuesto. Al verse rodeados por un creciente número de seguidores que abiertamente hablaban sobre el UDC-USC, los seguidores del PSD se vieron cada vez más inhibidos a expresar en público el apoyo a su partido.

En efecto, estos eventos en cadena reforzaron la impresión de que el UDC-USC era la opción más popular y el partido con más probabilidades de ganar.

 

Los elementos clave de la teoría

De acuerdo con la teoría de la Espiral del Silencio, la mayoría de las personas tenemos una aversión innata al aislamiento. 

El miedo al aislamiento social nos lleva a monitorear constantemente el comportamiento de otros en busca de signos de aprobación y desaprobación.

Para evitar el aislamiento, las personas solemos abstenernos de expresar nuestras opiniones sobre temas controversiales si percibimos que no son ideas ampliamente aceptadas.

Por el contrario, aquellos que perciben que sus ideas serán aprobadas, tienden a expresarlas sin temor y a veces, incluso a vociferarlas.

Y es así como el proceso espiral empieza, el grupo dominante toma fuerza al percibirse aprobado y apoyado, mientras el grupo dominado buscará acallar sus opiniones.

Cuando se mira en retrospectiva o desde la perspectiva de un extraño, a veces es difícil comprender la agitación y el fervor emocional que pueden acompañar a una espiral de silencio.

 

Si bien últimamente se dedican muchos recursos de campaña para alcanzar al público en redes sociales, los partidos también deben invertir en alcanzar a ese votante secreto que puede hacer la diferencia, sobre todo en unas elecciones tan cerradas como las de Estados Unidos en 2020.

Solo queda preguntarse, ¿habrán expresado abiertamente su opinión los 1266 ciudadano que votaron por Kanye West?

 

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