Cómo el estrés puede hacerte más eficiente

Cómo el estrés puede hacerte más eficiente

El Estrés es uno de los padecimientos más comunes de los últimos años, pero ¿podemos sacarle provecho?

Generalmente tenemos la idea de que el estrés es negativo. En nuestro entorno, no es raro encontrar a personas que se sienten los efectos del estrés.

Pero estamos aprendiendo que el estrés en cantidades moderadas puede tener beneficios poderosos.

El estrés es una respuesta diseñada para ayudarnos a reaccionar ante posibles amenazas. Esa “sensación” incómoda nos ayuda a manejar las situaciones difíciles y aprender de ellas.

Varias investigaciones demuestran que varias descargas moderadas de estrés pueden mejorar nuestra atención, nuestro rendimiento e impulsar nuestra memoria.

 

El estrés en un caso de la vida real

Helen sintió un golpe en su pecho y un nudo de tensión en su estómago. Había estado nerviosa con esa reunión, pero estaba claro: debía confrontar a su jefe sobre su carga de trabajo que se había vuelto imposible.

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Ella estaba nerviosa por las consecuencias de hablar directamente, pero la cantidad de trabajo que le habían asignado le había dejado demasiado poco tiempo para su vida personal.

A medida que la reunión se acercaba, se empezó a preguntar. ¿Qué pasaría si la conversación la llevaba a perder los estribos? ¿Qué pasaría si la despedían? ¿Qué le diría a su familia?

Pero con la reunión cada vez más cerca, Helen recordó: un estrés como este puede ser una forma de energía que puede ayudarla a conseguir lo que quiera.

Y esto es lo que hizo y por qué:

 

Tomo un profundo respiro

Helen cerró sus ojos e inhaló aire hasta contar a cinco, y lo exhaló al conteo de cinco también. Despejó los pensamientos y repitió este ejercicio dos veces más.

De inmediato se sintió mejor: de alguna forma había cambiado la química que ocurría en su cerebro y en particular, la actividad de un mensajero químico que se llama Noradrenalina.

La Noradrenalina es parte clave del sistema responsable de ese estado mental enfocado y super alerta, que conocemos como estrés.

Este neurotransmisor es producido por una parte pequeñita del cerebro llamada locus ceruleus, que tiene una propiedad muy notable.

Es altamente sensible a las cantidades de dióxido de carbono en nuestra sangre.

Puesto que la forma en que respiramos influye en los niveles de dióxido de carbono en nuestra sangre, esto significa que Helen podía afectar directamente los niveles de Noradrenalina en su cerebro.

Pero la Noradrenalina tiene un punto crítico: tanto el exceso como la falta de este neurotransmisor puede hacer que nuestro cerebro no tenga un rendimiento optimo.

 

La adrenalina de lo incierto

Sin embargo, en las cantidades adecuadas, el cerebro se sincroniza y se enfoca, y puedes alcanzar un rendimiento que te lleva a la mejor versión de ti mismo.

Los atletas de alto rendimiento entienden el poder energizador de los nervios.

Por ejemplo, el golfista Tiger Woods dijo “El día que no me sienta nervioso, ese día me retiro. Eso es lo bueno (del golf): sentir esa adrenalina de lo incierto”.

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El truco es averiguar cómo llegar al nivel adecuado de nervios. Al respirar lentamente, Helen pudo controlar, incluso usar, esa energía del estrés mental para hacerla llegar al punto clave de Noradrenalina: ni muy relajada, ni muy tensa.

 

Se dijo a sí misma “Me siento emocionada”

Helen recordó otra ocasión reciente cuando su corazón se había acelerado, su estomago se había estrechado, su boca se había secado, y de hecho sentía estar sudando.

Pero este era un bonito recuerdo: acababa de recibir un premio inesperado en un evento.

Los síntomas corporales de la emoción y del estrés son idénticos. Desde el punto de vista de las sensaciones corporales, la única forma de saber qué emoción estamos experimentando es el contexto de la situación.

Entonces, Helen decidió tratar esas sensaciones previas a su reunión, como que se trataran de una anticipación a algo bueno.

“Me siento emocionada” se dijo a sí misma, mientras esperaba a su jefe.

De esta forma, Helen estaba cambiando una emoción (ansiedad) por otra (emoción), simplemente cambiando el contexto mental.

 

¿Qué pasó con su estrés?

Puesto que Helen trabajó en la condición de su cerebro, y en su postura corporal, tenía la condición adecuada para entrar a la reunión con la mejor actitud y con entereza mental.

Fue su jefe quien entró en un estado de estrés. Al escuchar las cordiales pero claras palabras de Helen, se dio cuenta de que no podía darse el lujo de perder a Helen.

La calma y seguridad de Helen le recordaron lo importante que ella era para su departamento.

“Muy bien, cómo quieres que modifiquemos tu carga de trabajo” le dijo con una sonrisa arrepentida.

Helen procedió a decirle.

Saber cómo usar el estrés para tu beneficio puede hacer una gran diferencia en tu entorno laboral.

Sobre el Autor

José Melgar

Social Media Manager, blogger y apasionado por el Marketing y la tecnología que está cambiando la forma en que nos comunicamos.

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