Hoy en día es muy común pedir referencias de productos o servicios en grupos en las redes sociales, y la mayoría de los post se caracterizan por pedir las “3B” (Bueno, Bonito y Barato). Lo que te lleva a pensar cual es la percepción de los consumidores en cuanto al precio y la calidad en los productos y servicios que busca.

En algunas ocasiones el precio influye mucho al momento de llevar a cabo una compra, existen muchas opciones y variaciones en los mismos y más cuando se trata de productos o servicios de alto consumo, lo que tiene que ver directamente con la calidad de los mismos.

La percepción que tienen los consumidores en cuanto a los precios altos, es que la calidad del producto o servicio también sea alta. Y aunque es algo que la mente lo relaciona, el encontrar calidad en el servicio o producto a un precio bajo puede crear más satisfacción en las personas.

Alta competencia

El crecimiento de la competencia en los diferentes mercados, es algo que influye directamente en la relación precio vs calidad, ya que con el objetivo de captar el mayor número de clientes en algunos momentos puede sacrificarse el precio, pero siempre brindando productos de calidad.

Te puede interesar: ¿Cómo escogemos el mejor producto entre varias opciones?

El mercado fotográfico en Guatemala está en constante crecimiento, y cada día la competencia aumenta. En este rubro como en otros, los precios altos no son garantía de calidad.

En este caso puedo dar mi punto de vista desde una experiencia personal. Cuento con un buen amigo que ha captado con su lente los momentos más importantes al momento en la vida de mi familia, mostrando su profesionalismo y entrega en cada uno de los trabajos realizados, dejando a un lado los lazos de amistad.

Para una sesión fotográfica familiar cotice los servicios de otros fotógrafos profesionales, pues por las fechas era muy difícil coincidir con “el de siempre”. Luego de evaluar varias propuestas, me decidí por una que tenía un precio alto pero razonable, tomando en cuenta trabajos anteriores del profesional a contratar.

Cabe mencionar que el servicio se contrató con varias semanas de anticipación, haciendo el respectivo depósito monetario para reservar la fecha. Conforme el día se acercaba y al no volver a tener comunicación con el profesional, escribí nuevamente para coordinar que todo estuviera bien y la sesión se hiciera según lo planificado.

Para mi sorpresa, su respuesta fue que se encontraba fuera de Guatemala y que no podía realizar la sesión en el día establecido, algo que para mí era imposible cambiar. Su solución fue que otra persona se encargará de hacer el trabajo y lo que sería un día especial terminó siendo un desastre.  Aunque se notó el esfuerzo y la buena disposición de la otra persona, simplemente las cosas no salieron bien y en mi percepción pague un precio alto por un trabajo de baja calidad.

Esto ahora me enseñó a ser más cuidadosa a la hora de elegir a los proveedores de servicios y analizar más cuidadosamente los costos de precio vs calidad.

Precios vs Calidad

Piensa en algún producto o servicio que sea indispensable para ti. ¿Cuántos estás dispuesto a pagar por él? ¿Qué es lo que influye en tu compra? ¿Cómo evalúas lo pagado por la calidad del producto/servicio?

Esto siempre será un debate infaltable y se puede aplicar desde la elección de un cepillo de dientes, hasta la hora de hacer grandes inversiones como la compra de un carro o una casa.

¿Estarían los consumidores dispuesto a pagar un precio bajo por una casa, cuando a simple vista se perciba que los materiales utilizados también son de baja calidad? Esto puede ser una pregunta un poco chocante, pero te lleva a ponerte en los zapatos de los clientes y poder establecer estrategias acordes a lo que se ofrece y busca.

Te puede interesar: ¿Por qué pagar por un producto es doloroso?

“La relación calidad-precio, es como su nombre indica una ratio, una división. Para ello, tendríamos que cuantificar la calidad y el precio del producto, como altos, medios o bajos”, explica César Piqueras.

Poniendo ejemplos sencillos que te lleva a verlo desde otro enfoque. Es como comprar un café en Starbucks, se tiene la percepción que es un producto de alta calidad y por ende el precio que se paga por el mismo el alto, algo que los consumidores reconocen y que al dividir “calidad alta entre precio alto, da uno”, de igual manera que “calidad baja y precio bajo también dará uno”.

Las “3B”

El sistema de división funciona muy bien en cuanto a las comparaciones, pero volvemos al tema de las “3B” que en su mayoría es aplicado a los emprendedores que trabajan en el mercado local.

Es muy común el sentimiento de satisfacción o felicidad de poder encontrar productos de alta calidad a un precio relativamente bajo, pero en este caso siempre hay un sacrificio. Para poder crear o brindar productos/servicios de calidad se necesita invertir para contar con la materia prima que permita cumplir el objetivo, lo que también supone un costo extra.

Es por ello que los expertos recomiendan que al momento de la relación calidad/precio, es que tanto el cliente como el proveedor tenga un equilibrio, en lo que desean, puedan ofrecer y lo que se debe pagar por ello.

Las estrategias precio/calidad

Esto no es una teoría nueva, es algo recurrente en el mundo de las compras. Y que puede ser utilizado por los expertos para establecer las estrategias con las que se competirá en el mercado.

Una de las más aplicadas es la del precio psicológico, las que terminan en .99 que, aunque aproxima a la cantidad siguiente, el cliente tendrá la satisfacción que por los menos pagó un centavo menos.

Otro de los temas que puede influir para adquirir productos de calidad a precios bajos son las ofertas. Imaginas que hay unos pantalones que quieres comprar desde hace un tiempo, sabes que son de excelente calidad, pero el precio es más alto de lo que por el momento puedes pagar.

El día que estas dispuestos a comprarlos, llegas a la tienda y están en oferta, por lo pagarás una cantidad menor a la esperada, y siempre con la calidad deseada causando una gran felicidad. Pero a los que los compraron con el precio “normal” puede generarle sentimientos de frustración y enfado.

Esto siempre será un tema de debate, en el que tanto el consumidor como el proveedor tiene la razón y será su manera de posicionarse frente a los clientes los que defina el éxito.